We are time, de The Pop Group [crónicas a destiempo]

We are time, de The Pop Group


Texto: Daniel Jándula
Artista: The Pop Group
Álbum: Y
Editado por: Radar Records (1979)


Género: Dub-Punk
Calificación: Notable

Si hay una banda que podemos considerar paradigma de esta sección de canciones fuera del tiempo, esa es The Pop Group. Y no porque sean capaces de tardar treinta y cinco años en volver bien (esto es: no únicamente para celebraciones nostálgicas); también porque, como decía Susan Sontag, “el tiempo existe para que no suceda todo a la vez”, de manera que canciones como esta puedan llegar al oyente con la misma intensidad sin depender de la perspectiva histórica.
No es el único ejemplo, pero es un ejemplo mayor: de forma similar al regreso de My Bloody Valentine, aunque de otro modo y por otras razones, cuando uno escucha el nuevo álbum de The Pop Group (Citizen Zombie) piensa que esa cantidad de tiempo se borra de golpe y los recuerdos de la época original, si los hubiera, regresan con toda su fuerza.

Letras políticas, conciencia social, apego al existencialismo beat, descripción de bailables prodigios, distorsión que pide ser escuchada a un abusivo volumen y dub salvaje

No me canso de decir que la última vez que sacaron disco ocurrió antes de que yo naciera; es un hecho anecdótico, desde luego, pero explica por qué The Pop Group estaba, o están, para mí, antes del tiempo. Esta es una de esas muestras que permiten conocer con fidelidad qué se cocía en 1979. Por otra parte, cualquier cosa que pretendamos anticipar sobre ellos ya la habrán puesto en duda antes de que esa idea se asiente.
Es conveniente detenernos en una de sus canciones menos recordadas… relativamente, claro, por aquello del tiempo.

No sorprende su reunión tanto como que estas tímidas apariciones previas a la publicación de este reciente y rabioso, provocador y exhaustivo canto de ciudadano zombi se tratara de un calentamiento. En cuanto al contenido, que les lleva mucho tiempo de ensayo y error a la hora de grabar, nos encontramos con su habitual mezcla de letras políticas, conciencia social, apego al existencialismo de los beats norteamericanos; descripción de bailables prodigios, una distorsión que pide ser escuchada a un abusivo volumen y su marca de agua: el dub salvaje que tanto bien ha hecho por bandas como Primal Scream o Felt, y en menor medida por Sonic Youth.

En «We Are Time» se pasa en segundos del punk de corte industrial a esos elementos de rave y noise que practicaría la Haçienda de Gretton y Tony Wilson una década más tarde en Manchester. Efectivamente, ellos estaban en la génesis de Creation Records, aunque solo fuera por la influencia de la línea de bajo continuo de Simon Underwood y las modulaciones en la voz, más calculadas de lo que parece, de Mark Stewart. La única explicación que tengo es que han engullido el tiempo y pocas migas han dejado.

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