A consolidarse tocan
El año pasado por estas fechas más o menos ya definíamos al entonces naciente Festival SOS 4.8 como el “festival total”, por ser un festival con ambiciones multidisciplinares: es el festival que combina reflexión intelectual, creación artística y diversión sonora. Un año después sólo nos cabe reafirmar lo entonces dicho, pues el festival es toda una experiencia que va más allá de lo puramente musical. Es un festival barato (dos días por menos de 50 euros), primaveral (con chaparrones incluidos), con un recinto urbano (ni hay playa ni zona de acampada) y que se desarrolla en unas instalaciones (Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas) que dan mucho juego para desarrollar todo tipo de acciones y actividades que en este festival no son "paralelas" a la programación musical, sino una parte protagonista de éste.
Dando de qué hablar
La mejor forma de medir el éxito del festival no se basa en analizar criterios de rentabilidad económica, evaluar ratios de asistencia de público, estudiar cuotas de repercusión en los medios o analizar tasas de ocupación hotelera: hay que fijarse en otras cuestiones.
Miguel de Unamuno afirmó que la envidia es el rasgo de carácter más propio de los españoles, ese rasgo que combina un sentimiento de pesar por el bien ajeno con el deseo de algo que no se posee. Esa es la vara de medida más ajustada a aplicar en el caso que nos ocupa: a la vista de las apasionadas envidias y feroces críticas que el SOS 4.8 ha desatado, sólo cabe concluir que el festival ha sido todo un éxito. Y mientras, otras capitales españolas darían lo que fuese por tener algo parecido al SOS 4.8...
Saber crecer es una virtud
Pero el que haya sido un éxito no quiere decir que el SOS 4.8 sea un festival perfecto ni mucho menos. Evidentemente hay muchas cosas que mejorar aunque el resultado global sea excelente. El desafío al que se ha enfrentado el segundo SOS 4.8 ha sido mayúsculo, pues en apenas un año ha duplicado sus cifras de asistencia (ha pasado de 10 000 a 20 000 personas), una tasa de crecimiento que a otros festivales les ha costado muchos años lograr. El reto ahora es no morir de éxito y conseguir que siga siendo un festival cómodo y bien organizado.
Durante la actuación de The Prodigy el recinto estuvo al límite de sus posibilidades y dados los estrechos y únicos accesos a los dos escenarios, se formó un gran tapón que hizo casi imposible el desplazamiento por el recinto. Creo que se hace muy necesario que en futuras ediciones se intentase paliar esta circunstancia y hallar una solución que permita acceder a los escenarios por sus dos lados y no por uno sólo como hasta ahora, lo que haría el tránsito del público mucho más fluido.
Los caprichos de la Polly
El experimento de la actuación de PJ Harvey en la sala del Auditorio para un aforo reducido de 800 personas tampoco fue satisfactorio: permitir el acceso a uno de los conciertos (a priori) más atrayentes del festival a menos del 1% del público no me parece un "invento" acertado.
Los hechos demostraron la dificultad de la empresa. Para empezar, mucho público se enteró estando ya dentro del recinto del festival de que Polly Jean no iba a actuar en el escenario grande y que si no habías hecho una reserva previa semanas antes te quedabas sin verla, porque la “pantalla gigante” desde la que se retransmitió ni era tan gigante, ni estaba en un sitio cómodo de ver.
A eso hay que sumar los caprichos insufribles de la inglesa con sus exigencias de puntualidad (nena, para que te enteres, venías a tocar en un festival lúdico en el sureste de España) y de comportamiento del público (por Dios, era un concierto de rock, no de la Filarmónica de Berlín) además de su actitud hostil hacia la prensa.
Por culpa de esas exigencias de puntualidad, el personal del Auditorio se vio obligado a cerrar las puertas dejando fuera a mucha gente que tenía su entrada y que con razón comenzaron a protestar más que airadamente y a forcejear con los servicios de seguridad. ¿Tanto costaba esperar diez minutos más para que pudiese entrar todo el mundo?
Pensamiento: posmodernismo, agonismo y ateología
Voces Mapfre es el espacio de reflexión del festival SOS 4.8. Este año la reflexión se ha articulado en torno al lema “
¿Y ahora qué?”, una mirada hacia el porvenir en un intento de desentrañar las claves de cómo será la realidad que viviremos en las próximas décadas para poder afrontarla con mayor comprensión.
La del pensador francés
André Glucksmann fue la primera voz que pudimos escuchar, y durante su intervención (
Sostenibilidad y Política) reflexionó sobre el actual estado de crisis en el que nos hallamos (“
estamos ante una crisis posmoderna, no tiene sólo que ver con el dinero”), sobre las estrategias para afrontarla y sobre las alternativas que el capitalismo (“
ya no hay alternativas al capitalismo”) nos plantea (capitalismo “a lo Putin” o “a lo chino”).
La profesora belga de la Universidad de Westminster de Londres
Chantal Mouffe también habló sobre
Sostenibilidad y Política y se centró en la forma de resolver los conflictos, y de las técnicas para convertir los antagonismos en “agonismos” y a los enemigos en adversarios (su experiencia en el conflicto Israel-Palestina).
De las Voces programadas para el segundo día del festival pude asistir a la intervención del filósofo francés
Michel Onfray (
Sostenibilidad y Religión), quien explicó cómo pretende reconstruir la historia de la filosofía sacándola del marco judeocristiano bajo el que ha sido escrita e interpretada para elaborar una “contrahistoria de la filosofía” en un marco poscristiano. Dentro de esta propuesta, Michel Onfray plantea la construcción de una nueva moral ateológica con su base en el hedonismo, de forma que ayude a desmontar las religiones y la ilusión religiosa de la construcción del Dios, esta moral permitirá aplicar el imperativo categórico hedonista: “
vive y deja vivir sin hacer daño al otro”.
Arte: explicando el presente
El festival SOS 4.8 ha sido concebido desde su comienzo simultáneamente como un laboratorio de creación artística y como una sala de exposiciones y para ello pretende borrar los límites entre el artista y la audiencia. En esta segunda edición el comisario artístico del festival, Jota Castro, ha intentado responder a la pregunta
¿Y ahora qué? Y para ello, convocó a artistas de cuatro generaciones diversas al espacio Arte Mustang, para que éstos nos proporcionasen una visión capaz de explicar el presente a partir de sus experiencias artísticas.
Los artistas participantes en esta edición han sido Francisco Valdés, A Constructed World, Atelier Van Lieshout, Beatriz Preciado, Cleary & Connolly, Emily Prince, Fernando Bryce, Fruit and Flowers Gallery in exile, Goldiechiari, Internacional festival, Jeanne Susplugas, Mariló Molina, Mark Leckey, Michelangelo Pistoletto, Posición B, Raúl García Sellés y Rafael Lozano.
Me gustó más la edición anterior de Arte Mustang, este año el recinto era demasiado oscuro, menos diáfano y más encerrado sobre sí mismo, las obras estaban más escondidas, por lo que el aire desenfadado y un poco gamberro que reinaba el año pasado se trocó en esta edición por un ambiente más cartujo en el que el público estaba más cohibido. La penumbra y el silencio reinante en la zona Arte Mustang provocó que el recinto se convirtiese en una improvisada zona
chill out donde los cuerpos más fatigados podían echarse tranquilamente una siestecita.
Música: no se puede estar repicando y en procesión
La principal novedad de la segunda edición del SOS 4.8 en lo que a música se refiere ha sido la ampliación de uno a dos escenarios. Esto, evidentemente, ha permitido que se haya podido programar a más grupos, pero por el contrario, ha implicado que se hayan superpuesto actuaciones, por lo que ya no ha sido posible disfrutar de todos los conciertos. Así que este año tocaba estudiarse a fondo el horario y hacer una lista de preferencias.
Es muy de agradecer la amplia representación de bandas locales en el festival, una buena política que esperamos que perdure. También animamos a la dirección musical del festival a que arriesgue un poco más y a que en carteles futuros incluya otras propuestas menos obvias y masivas como las programadas hasta ahora.
Catpeople
viernes 1 de mayo
El muermo generado por Duffy nos invitó a ir a dar un garbeo por el Escenario Radio 3 y pasar un rato mejor con Catpeople. Estos chicos tienen mucha presencia escénica, un sonido compacto y las ideas muy claras. Aunque no soy especialmente fan del sonido Franz Ferdinand/Interpol que cultivan, reconozco que lo suyo lo dominan con mucha soltura y que en directo son un grupo resultón. Lo que sea con tal de huir de Duffy.
Duffy
viernes 1 de mayo
La acartonada galesa con estética a lo Mariquita Pérez protagonizó el gran fiasco del festival: dio un concierto insulso, aburrido y sin ninguna gracia.
El estudiante Larry
viernes 1 de mayo
Los locales El Estudiante Larry tuvieron el honor de dar el pistoletazo de salida al II SOS 4.8. Los murcianos tocaron en el Escenario Radio 3 (el escenario pequeño) y demostraron ser una banda de futuro que está creciendo a pasos agigantados (recordemos que se mueven en el nivel maquetero, que no tienen todavía ningún disco editado). El trío encabezado por Larry Sandoval es un proyecto cada vez más maduro, y sus excelentes canciones merecen ya alcanzar una difusión mayor.
Keane
sábado 2 de mayo
¡Qué diferencia de los Keane versión SOS 4.8 con los Keane que tocaron en el FIB Heineken 2005! Aquel grupo musicalmente endeble y escénicamente enano (los pobres parecían tres naufrágos perdidos en la inmensidad oceánica del escenario grande del FIB), ahora son otra cosa bien distinta. Ahora son un cuarteto (incluyen en sus filas a un guitarrista), y el aniñado Tom Chaplin está mucho más suelto que antaño: es él quien domina el escenario y no a la inversa. Musicalmente no me dicen mucho (sigo pensando que son una copia poco inspirada de U2 y Coldplay), pero he de reconocer que dieron un gran concierto, muy intenso y pleno de energía, el cual incluyó sorpresas (como una espléndida versión de
Under pressure). Han mejorado en prestaciones, tienen mucha más pegada y fueron los que más fans chillonas congregaron en las primeras filas del festival. Por algo será.
Klaus & Kinski
viernes 1 de mayo
Mientras en el auditorio tocaba PJ Harvey, otra banda local ocupaba el escenario Radio 3. Se trata de Klaus & Kinski, uno de los grupos revelación de la temporada. Aunque para mi gusto les falta todavía un poco de soltura en el directo, tienen unas canciones más que interesantes que combinan de forma acertada sensibilidad pop, desparpajo y actitud. Estos chicos también tienen el futuro a sus pies.
Maxïmo Park
viernes 1 de mayo
Maxïmo Park fueron los encargados de abrir el escenario Estrella de Levante. Los de Newcastle se colaron en el cartel a última hora tras la ¿caída? ¿deserción? de Los Planetas. Y bueno, pues estos ingleses dieron su concierto con mucho oficio, estuvieron correctos en su papel de secundarios de lujo, y… poco más. Sin pena ni gloria.
Peaches
viernes 1 de mayo
Mientras el aquelarre de The Prodigy arreciaba, yo me encaminé al Escenario Radio 3, porque por nada del mundo quería perderme a la canadiense Merrill Beth Nisker, más conocida en el mundo artístico como Peaches. Y la perra de Ontario no decepcionó. Dio un concierto rotundo, incontestable, provocador y divertido, sobre todo divertido. La espectacularidad fue la nota dominante en un recital en donde además de la música el aspecto visual fue elemento fundamental, un recital con mucha actitud, ironía y sentido del humor. Peaches recoge elementos del
glam, del funk, del hip hop, del
electroclash, del tecno ochentero… y con todo ello elabora un irresistible y procaz espectáculo ante el que sólo nos cabe pasárnoslo bien. ¡
Peaches rocks!
Second
sábado 2 de mayo
Los murcianos repetían en el festival (el año pasado abireron el escenario grande; este año se les asignó un horario "
prime time" en el escenario pequeño). De Second poco más puedo decir que no haya dicho de ellos en anteriores ocasiones. Sigo pensando que son un grupo esencialmente de directo, que sobre un escenario demuestran muchas más cosas que en el estudio (y eso en el mundo del rock vale un potosí). Empezaron su actuación desempolvando canciones de sus primeros discos (sus fans pudieron votar y elegir qué canciones querían que Second tocasen) y ¡menudos temazos!... Mientras que en la segunda parte del concierto se centraron en su último disco. Lo de Second fue simplemente un concierto vibrante y rotundo. Grandes.
Spiritualized
sábado 2 de mayo
Después de la agridulce experiencia del concierto de Spiritualized el pasado verano en el FIB Heineken 08 (en la que los problemas de sonido terminaron desquiciando a un Jason Pierce que se lió a golpes con su ampli y que abandonó el escenario antes de tiempo hecho un energúmeno), me apetecía redimirme con Spiritualized versión en directo. Y lo logré. Es cierto que los años no han pasado en balde y que cada vez queda más atrás en la intrahistoria del grupo el sensacional
Ladies and gentleman, we are floating in space (disco del que tocaron un par de temas), pero Spiritualized siguen teniendo algo que ofrecer, y bajo la aparente capa de espesura sonora en la que se envuelven asoman todavía los atisbos del genio musical de Pierce. Fue un buen aperitivo para abrir la segunda jornada en el Escenario Estrella de Levante. Dejémoslo en notable bajo.
The Babyshambles
viernes 1 de mayo
Las anteriores ocasiones en las que he asistido a actuaciones de Babyshambles no había quedado muy satisfecho, la verdad. Pero esta vez no fue así. Parece que Mister Doherty empieza a tomarse las cosas algo más en serio y sus conciertos ya no son tan descontrolados y erráticos como antaño. Genio y figura, Doherty es un maestro del arte de la improvisación, y sigue decidiendo el repertorio por tocar una vez ya metido en harina (eso de traerse los deberes hechos no va mucho con él), pero con él no importa, su magnetismo y fuerza se imponen sobre cualquier otra consideración. Tengo que decir que el concierto de Babyshambles fue más que digno, un buen show de rock que tuvo sus grandes momentos (
Delivery,
Fuck forever), y que terminó de forma estrambótica cuando Pete Doherty se lanzó en plancha hacia el público, que no estaba por la labor de amortiguar su caída, y que no sólo se apartó para facilitarle su aterrizaje contra el suelo, sino que una vez Doherty estaba en el suelo se dedicó a darle una tremenda manta de palos de la que Doherty pudo emerger hecho unos zorros. Inolvidable.
The Prodigy
viernes 1 de mayo
La Hora H del festival llegó con The Prodigy. La expectación era impresionante: en los minutos previos al concierto el ambiente estaba cargado de electricidad, de nervios, de espera impaciente (esos mismos minutos en los que la banda decidió de forma unilateral que la prensa española no podía filmar ni tomar fotos del concierto, y por ello sólo permitió el acceso al foso a una emisora de televisión portuguesa ¿?). El sonido fue descomunal (ahora sí, porque durante el resto del festival el volumen del escenario principal dejó mucho que desear) y la presencia de The Prodigy sobre el escenario fue tan intensa y eléctrica como uno pudiera pensar a priori: puro tecno-
house-punk-
hardcore. Quizá cultiven un género un poco pasado ya y quizá hace años que se estancaron, pero en lo suyo son impresionantes e imbatibles. El sueño húmedo de pastilleros, bacaletas levantinos,
ninjas y macarras en general que acudieron en masa el viernes por la noche al SOS 4.8 y que durante un par de horas a buen seguro que se sintieron en el paraíso.
Those dancing days
viernes 1 de mayo
En el escenario Radio 3 se produjo una explosión multicolor y azucarada con el pop chispeante de las suecas Those dancing days. Canciones sin pretensiones, salvo la de pasárselo lo mejor posible. Pop sueco en todo su esplendor interpretado por cinco divertidas jovencitas de Estocolmo con la mayoría de edad recién cumplida. Al oírlas en directo pocos dirían que el nombre del grupo proviene de una canción de Led Zeppelin.
Underworld
sábado 2 de mayo
Las fuerzas no me llegaron para los 2many djs, por lo que con Underworld me despedí de la segunda edición del festival de la sostenibilidad pasadas las tres de la madrugada del sábado. Estos veteranos oficiaron una extensa sesión de tecno bailable, un poco monótona y visualmente sosa, pero que en su conjunto quedó resultona. En realidad, todos estábamos allí para escuchar el irresistible
Born slippy (sí, el temazo que suena en
Trainspotting), todo un himno generacional con el que el concierto enfiló su tramo más espectacular. El fiestón concluyó con una masiva suelta de globos gigantes
y unos apabullantes juegos de luces que sirvieron de digno colofón a una digna actuación.