Indi-petarda: La Terremoto del Alcorcón - Foto: Chema Helmet
La
XIII edición del Festival Internacional de Benicásim ha
sido la más multitudinaria de su historia: 150 000 asistentes,
20 000 personas acampadas y un millar de periodistas acreditados pertenecientes
a unos 350 medios de comunicación, de los cuales 130 medios eran
extranjeros.
El FIB camina por lo tanto con paso firme hacia el futuro y a pesar del
reciente auge del negocio festivalero en España y de la creciente
competencia, sigue siendo el buque insignia de los festivales españoles
y no parece que vaya a dejar de serlo.
Desde otro punto de vista, y según la información suministrada
por los directores del FIB, se estima que el festival tiene un impacto
económico directo en la zona de Benicásim de catorce millones
de euros.
Sería interesante que alguien estudiase de forma seria el impacto
económico tanto directo como indirecto que los festivales tienen
sobre el conjunto de nuestra economía, porque éste empieza
a ser un negocio muy suculento. Los ayuntamientos patrios hace tiempo
que se dieron cuenta de ello y todos anhelan tener su propio festival
de prestigio.
Y es que si no fuera por el FIB, el Contempopránea o el Creamfields
(por poner sólo tres ejemplos), ¿cuántos españolitos
(y no españolitos) habríamos ido de motu proprio a pasar un fin de semana en Benicásim, Alburquerque o Villaricos?
Recientemente la empresa Apple ha hecho pública la noticia de que
su tienda de música por Internet iTunes ha vendido ya 3 000 millones
de canciones. Y si enlazo esta noticia con la del impacto económico
de los festivales cada vez me creo menos los lamentos de todos aquellos
que desde hace años anuncian el inminente fin de la industria musical
y que utilizan hábilmente para exigir a cambio el cobro de millonarios
cánones y la persecución policial de internautas inocentes.
Un cartel descompensado
En fin, centrándonos en lo que este año el FIB ha dado de
sí, y a pesar del innegable éxito de público y económico
creo que en lo musical esta edición del FIB no ha estado a la altura,
y que el cartel de la décimotercera edición ha sido más
flojo que el de anteriores ediciones.
Las carpas se quedaron pequeñas...
...Y el Escenario Verde se quedó grande. Era algo que se veía
venir. Y es que en lo que a cabezas de cartel se refiere este año
el festival ha estado más flojo. No así en los segundos
y terceros renglones del cartel que han sido todo un éxito. Y a
las pruebas me remito. Las carpas estaban casi siempre llenas (y muchas
veces más que eso), y la zona del Escenario Verde estaba bastante
desahogada en las horas punta excepto en momentos muy concretos (sólo
Arctic Monkeys y Muse fueron capaces de movilizar a las masas). Por contra,
cuando actuaron en las carpas The Rapture, !!!, OK Go o The Horrors mucha
gente se tuvo que quedar fuera. Estos grupos no hubiesen desentonado en
absoluto en el Escenario Verde.
Mucho, mucho guiri
Según la organización, el 47% de los asistentes eran extranjeros
y de estos el 70% británicos. Esas son las cifras oficiales, pero
la sensación que se tenía moviéndose por el recinto
no era esa, más bien la contraria. A veces uno tiene la sensación
de estar metido en una especie de Benidorm en versión indi.
¿Dónde están los guiris?
Es la frase que coreaba el numeroso público exclusivamente
nacional que abarrotó la carpa donde actuaba Kiko Veneno. Y fue
una frase sintomática, reveladora de un estado de ánimo.
Por lo que pude percibir después de hablar con propios y extraños
la reivindicación era unánime: hay que hacerle más
caso a la escena nacional.
¿Qué fue de lo nuestro?
A todos los que vamos al FIB nos encanta la música anglosajona,
pero eso no quiere decir que no nos guste la música que se hace
aquí. Y si alguien se extrañó en su día cuando
vió escrito el nombre de Kiko Veneno en el cartel del FIB, al ver
el reventón de público que hubo durante su concierto supongo
que entenderá que el "experimento" de programar a un
músico tan alejado del espíritu del festival fue un éxito
absoluto.
Señores programadores, tomen nota y el año que viene presten
algo más de atención a la escena nacional. Y sean valientes
y que uno de los escenarios se dedique a programar exclusivamente artistas
españoles.
Este año estuvimos más cómodos
La ampliación del recinto en más de 15 000 metros cuadrados
se notó. Y si el FIB ha vuelto a batir su récord de asistencia,
el recinto nunca se quedó pequeño ni dio sensación
de agobio. Además, la reubicación del mercadillo y la escisión
de la Pista Pop y su instalación en una carpa propia han sido grandes
aciertos. Año a año las infraestructuras del FIB siguen
creciendo y mejorando. Y es que a pesar de ser todo un mastodonte, es
innegable que el FIB es un festival comodísimo y con una organización
impecable y que sabe cuidar los detalles.
El FIB suena a gloria
Ya lo dijeron los directores del festival cuando se les preguntó
si les preocupaba la competencia que suponía el Summercase. "El
FIB está muy por delante de los demás festivales en lo que
se refiere a aspectos técnicos y de producción".
Y tienen razón. Y es que el Escenario Verde tiene una calidad de
sonido que roza la perfección. Sin embargo, hay que reseñar
que este año en las carpas ha habido problemas para cumplir los
horarios previstos, y en algunos casos hubo retrasos de treinta minutos,
algo a lo que el FIB nos tenía desacostumbrados. Para más
inri, el sábado hacia las 21:30 hubo un apagón general en
Benicásim. A esa hora estaban actuando Albert Hammond Jr.y Cansei
de ser sexy y tuvieron que parar sus conciertos durante unos minutos mientras
se ponían en marcha los generadores de emergencia.
¿El FIB se va al Cantábrico?
Preguntado sobre la posibilidad de que el FIB celebre en los próximos
años un festival simultáneo en el norte de España,
su codirector José Luis Morán insistió en que se
trata de un "proyecto en la recámara" y no quiso dar
datos sobre su posible ubicación y características. Según
el propio Morán el FIB es un ente en expansión y la aparición
de un festival paralelo sería algo natural.
El FIB 2008 ya tiene abonados
Los expertos en mercadotecnia dirán que el FIB sabe fidelizar a
su clientela. Y es que el último día del festival los hermanos
Morán anunciaron que ya se habían vendido 120 abonos para
el FIB 2008, y eso que no hay todavía ningún artista confirmado.
Los hay previsores.