ART
BRUT
Una banda que repetía tras su paso por la edición primaveral
del festival (un año atrás). Art Brut y su supuesto
post-punk moderno (o directamente pseudo-punk), se mostraron bastante potentes (en
ningún momento especialmente geniales) repasando sus éxitos
(
Emily Kane,
My Little Brother, etcétera) con
Eddie Argos comentando entre tema y tema. Argos es todo un
showman,
en efecto, y sin su hiperactividad y entusiasmo la banda no sería
ni la mitad de intensa. El público conectó bien, por lo
que no tuvieron demasiado difícil. Energía en formato de
dance pop.
AUTECHRE
Programados el viernes pasadas las dos de la mañana, era de esperar
que al menos la mitad de los asistentes se pasearan ebrios por el CCIB,
y aún así el sentimiento general fue de relativa decepción:
una sesión tecno a toda regla, muchos nos preguntamos dónde
habían ido a parar aquellas melodías, aquella fragilidad
minimalista tan propia de sus álbumes más celebrados. El
dúo británico, casi invisibles detrás de sus torres
de mezcla, ofrecieron un "concierto" de electrónica perfectamente
bailable, tolerable, pero para nada genuino. Muy insistente en beats y
breaks repetitivos, se dejaban adivinar algunas muestras de su talento
pero nunca se entretenían en ellas.
BOBBY BARE JR.
El guitarrista y su banda viajaron desde Nashville a Barcelona únicamente
por su actuación en el Primavera Club. Claramente emocionados en
su primer concierto en tierras españolas, ofrecieron una entusiástica
sesión de
rock'n'roll, solos incluidos. El aspecto dejado
de Bobby quizás decepcionara a algunos, pero pronto la música
se encargó de eliminar esa sensación: el cuarteto ofreció
diversas canciones de su último largo,
The longest Meow,
como la pegadiza
Uh Wuh Oh, la creciente
Mayonaise Brain y sus aullidos, o la rampante
The Heart Bionic, así como
material más antiguo (
Flat Chested Girl From Maynardville,
entre otras). Entre las canciones, el cabezudo líder hasta se marcó
una aplaudida crítica al actual presidente de su país. Un
buen show para iniciar el festival, repleto de aires
country.

Bob Log III - Foto: Ramón Tomás
BOB
LOG III
La bizarrada más importante del festival. Bob Log, que nos ha brindado
canciones tan... interesantes como
Boob Scotch (?), campando
a sus anchas por el escenario Estrella Damm. Todo un
freak de
la música popular, con una contundente y genuina manera de tocar
rock'n'roll con la guitarra - aunque su aspecto más notable
era la mutante escafandra-casco-teléfono que lucía. Su propuesta
musical indescriptible, mezclando
country sureño con psicodelia
y pop galáctico, quizás demasiado delirante para mentes
encerradas. Todo un espectáculo para muchos, un pelín demasiado
para otros, el caso es que no dejó indiferente. Estilo no le falta.
THE BOY LEAST LIKELY TO
La banda inglesa sonó mucho menos edulcorada que en su álbum
The Best Party Ever, una delicia
twee-pop que muchos
esperaban con impaciencia. Empezaron su concierto lanzando globos (que
estuvieron botando por encima de las cabezas del público a lo largo
del
show) y con una energía que consiguieron mantener
con entusiasmo (y para ser un grupo tan joven se defendieron bien sobre
el escenario). Claramente, no ofrecen nada más que pop agradable,
inocente, que nunca va mal para animar el panorama: el traslado de disco
a directo los endureció un poco, no resultaron tan pomposos (aunque
el componente dulce seguía allí). Visitaron los temas de
su único disco (
Paper Cuts y
Be Gentle with Me - el que cerró el concierto - fueron de los más conseguidos),
alguno que otro nuevo (
Apple Wagon, con la presencia notable
del
raca-raca), así como versiones (
Faith de
George Michael, para sorpresa de muchos).
CAT
POWER
Que empiece la discusión: ¿Chan Marshall se ha transformado
para mal o para bien? ¿Ha encontrado su dirección final
o se ha vuelto loca? La Chan que actuó en el Auditori con su banda
Dirty Delta Blues (en su primer concierto en conjunto, con Jim White en
la batería y Judah Bauer en la guitarra) no es la misma Chan encerrada
a la que estábamos acostumbrados. Si bien se podía notar
que había cambiado de registro en su último material (el
álbum
The Greastest), sorprendió a muchos al ofrecer
un
show más de rock/soul que no de pop/folk, al ni tan
solo tocar su guitarra, al pasearse por encima del escenario haciendo
cucamonas de
starlet, comiéndose al público y riendo
con sus compañeros de banda. Chan se exhibió, encantó
a todos los presentes (y es que es toda una delicia a carne real), pero
algunos se decepcionaron ante la extroversión de la cantante. Muchos
quizás hubiésemos preferido verla en solitario, con su guitarra,
cantando tímidamente. Un notable concierto, un poco desconcertante
(menos pose y más música), pero apasionado: entre sus propias
composiciones (bonitas
Lived in Bars o
Could We), Marshall
se marcó versiones (
Satisfaction de los Stones,
I've
been loving you too long de Redding).
EVURIPIS AND HIS TRAGEDIES
Aargumentablemente el grupo más desconocido del festival (ni tan
solo han sacado un disco), ofrecieron una simpática sesión
de pop ornamental, reminiscente de Sufjan Stevens o Jens Lekman (salvando
las distancias). El cantante y pianista, Evripidis, se mostró relativamente
nervioso, introduciendo las diversas canciones con un hilo de voz y quejándose
tímidamente de la pantalla. Su banda, formada por diversas voces
(femeninas), batería, bajo, violín, se mostraron bastante
homogéneos, pero también se notó la juventud del
proyecto: si bien se ha de destacar el dominio del piano del griego, su
voz aun no está del todo configurada, aparte de que el sonido era
mejorable (aunque sea un problema más técnico). Destacaron
los temas más animados, en especial el festivo
It's June Again,
pero también hubo espacio para canciones más sombrías
(la misteriosa
Transylvannia).
GRUPO SALVAJE
La banda madrileña lleva ya un buen tiempo en el negocio, su madurez
artística quedó plasmada en el directo. Sobriamente trajeados,
con aspecto reservado y elegante, de negro, hicieron honor a su nombre
en un concierto de rock de aires muy
western (que no
country...
Sino más bien fronterizos). Calidad no les faltó, aunque
se hicieron un tanto soporíferos en algunos momentos (las canciones
se alargaban demasiado) - pero el tono general fue en crescendo, ligeros
tonos post-roqueros dejándose asomar en medio del barullo guitarrero.
Especialmente espectacular el tema
Ni Dios Ni Amo.
JACKIE-O MOTHERFUCKER
Sin duda alguna el concierto más divisivo del festival. Los JOMF
eran una de las apuestas más arriesgadas de esta edición,
la opción experimental de turno, y como sus discos, sembraron confusión
entre el público. Presentaron una sola pieza de unos cuarenta minutos
de duración, de carácter cambiante, progresivo, con momentos
muy tranquilos y otros más ruidosos, pero en ningún punto
accesibles o "entretenidos". Muchos de los asistentes cabecearon
en diversas de las etapas, otros se fueron directamente. Técnicamente,
no obstante, se lo trabajaron bastante, aunque intentaron transmitir un
sentimiento de locura demasiado excesivo (la cantante corriendo por el
escenario con una manta encima, subiéndose encima de la silla con
tal manta tapándola, uno de los guitarristas convulsionándose
bizarramente, etcétera) que inspiraron más
pathos que belleza. Todo un espectáculo para los aficionados a este tipo
de música, pero un aburrimiento para los no iniciados.

Laura Veirs - Foto: Elchicodelaleche
LAURA
VEIRS
La guitarrista vino acompañada de batería (bastante desganado,
por cierto), elemento que amenizó más el concierto, en el
sentido de que no se convirtió en una tediosa sesión
folky (aunque estuvo ella sola sobre el escenario en diversas de sus canciones).
La Srta.Veirs demostró su valía como cantautora eléctrica,
hablando bastante con el público e interpretando temas de todos
sus cinco álbumes. Fue un
show bastante sorprendente,
muy directo, emocional - no sin sus momentos bajos, y quizás un
poco alargado. Curiosamente, no tocó la que es probablemente su
canción más celebrada,
Galaxies. Otro gesto atípico
fue montar una paradita de discos al acabar el concierto, en uno de los
lados del mismo escenario.
SPARKLEHORSE
El señor Mark Linkous, líder de Sparklehorse, se lleva el
premio al artista más soso del festival; apenas se dirigió
al público y la banda mantuvo una extraña actitud distante.
Quizás no tenían un buen día, pero musicalmente demostraron,
y cómo, su valía - empezando con la bella
Golden Day,
un inicio cautivante donde los haya, combinaron temas de sus cuatro discos.
La intensa fragilidad de clásicos como
Painbirds o
It's
a Wonderful Life junto a la visceralidad roquera de
Someday I
Will Treat You Good o
Don't Take My Sunshine Away; hubo
momentos para todo, subidas y bajadas, si bien predominó más
la pausa que la prisa. Uno de los conciertos más atmosféricos
y memorables del Primavera Club.
TEENAGE FANCLUB
Uno de los conciertos más esperados, y cómo no... ¡TFC
tocando el
Bandwagonesque íntegro, en directo, en todo
su esplendor (algo que sólo han hecho en otras dos ocasiones)!
Conociendo la importancia y posición de ese álbum en los
círculos
indie, no sorprende la exaltación general
entre los asistentes (porque por otro lado, no son una banda difícil
de ver). Bien, los señores Blake, Love y McGinley se quedaron a
gusto: impecable concierto, desde los acordes iniciales de
The Concept (el personal enloquecido) al catártico final de la increíble
pieza
Is This Music? (el personal emocionado), trasladaron el
álbum sin problema. No sólo eso: por si fuera poco, también
se marcaron
God Only Knows y
Everything Flows. Sus clásicos
(
Starsign,
Alcoholiday, etcétera) nunca sonaron
mejor, el
show no decayó en ningún momento. Unos
TFC muy entregados (tan agradables como siempre), un público muy
volcado... Un concierto para recordar.

Tha Ladybug Transistor - Foto: Elchicodelaleche
THE
LADYBUG TRANSISTOR
Chamber pop del más auténtico estilo. Gary Olson
no vino acompañado de coros, para decepción de muchos, pero
se trajo a una banda muy rentable, incluyendo a Amy Linton (de The Aislers
Set) en el bajo y unos guitarrista y teclista más que entusiasmados.
Olsen tiene mucha clase, hasta carisma, alternando entre la trompeta y
la guitarra, pero pecó de repetitivo. El concierto se mantuvo muy
igual, no hubo demasiado cambio ni evolución, en cierto modo les
faltó algo para llegar a ser memorables. Eso sí, un deleite
para los aficionados al pop tranquilo, delicado. Realmente es difícil
superar piezas como
Here Comes the Rain a nivel melódico.
THEY MIGHT BE GIANTS
Todo un espectáculo, uno de los conciertos más entretenidos
y alegres. Se notaron los años de experiencia de la veterana banda
americana, que ya se había pasado por el festival (edición
primaveral) recientemente. Básicamente nos hicieron sentir a todos
como unos enanos, a nivel de disfrute: sonaron los temas más míticos
de los dos Johns, unas impecables
Birdhouse in Your Soul,
Ana
Ng,
Istanbul,
Particle Man... Imposible no sonreír,
difícil resistirse a bailar. Dedicaron la muy festiva
Drink! a Estrella Damm (invitando a la gente a cantar con ellos y a alzar sus
bebidas, cómo no) y nos contaron los avatares del simpático
Dr. Worm, despertando al crío que llevamos dentro. Todo
con una dinámica envidiable y una genuina sensación de buen
rollo.
THE NEW PORNOGRAPHERS
Aunque no se trajeron a los iconos
indie Dan Bejar y Neko Case,
la banda de AC Newman causó sensación entre el público.
Kathryn Calder, como sustituta de Neko en voz, no decepcionó. Un
show ecléctico, movido, ruidoso. Demostraron en directo
su dominio incansable de las melodías (aunque el sonido estaba
demasiado fuerte):
All For Swinging You Around,
The Bleeding
Heart Show,
The Laws Have Changed, "Sing
Me Spanish
Techno... Una retahíla de descargas pop extraídas de
todos sus álbumes (algunas un poco demasiado alargadas). Newman
hasta se permitió elogiar a Teenage Fanclub (que les seguían
en el escenario), comentando que el suyo fue el primer concierto en el
cual ensordeció - y veo que ha aprendido de ellos en esta cuestión:
guitarras casi-
noise a toda máquina, energía a
raudales (quizás demasiada), nada mejor para animarse.

The Pipettes - Foto: Ramón Tomás
THE
PIPETTES
La apuesta retrógrada de estas chicas tenía pinta de ser
resultona en directo. El trío estuvo acompañado por el grupo
The Casettes en el apartado instrumental. Con su surtido de coreografías
y
look sesentero, amenizaron al personal: realmente su principal
objetivo era entretener, y lo cumplieron. Difícil es no moverse
al ritmo de
Your Kisses Are Wasted on Me o disfrutar de deliciosos
temas como
Dirty Mind o
Pull Shapes. Nunca abandonaron
la banalidad que desprende su música (que hasta se hizo un tanto
reiterativa), pero frescura no les faltó.
THE TWILIGHT SINGERS
Una de las bandas más esperadas, frustraron a pocos de sus seguidores.
El señor Greg Dulli apareció sobre el escenario del Auditori
cubata en una mano, cigarrillo en otra, y arrancó con
Esta
Noche, provocando un éxtasis colectivo. A la tercera canción
anunció que aquello era un concierto de
rock'n'roll, y
que todo el mundo se levantara. Ciertamente la elección de colocar
a los Twilight en el Auditori era dudosa, y al principio el sonido fue
bastante inadecuado por su enérgico y ruidoso
show. Con
gran parte del público en pie, Dulli llamó a Mark Lanegan
para que tomara la palabra. Su participación, de sólo tres
canciones (quizás la más lograda
Live With Me),
dejó a los presentes con sed de más, pero pronto el gigántico
carisma de Dulli ya eclipsaba todas las mentes, temazos como
Teenage
Wristband sonando a todo trapo. Está claro que el directo
de los Twilight es muy potente, visceral - a muchos nos costará
olvidar la imagen del señor Dulli en sus rodillas exclamando,
"I'm
on my knees for you, Barcelona!"
VENETIAN SNARES
Esto es hardcore. Las pintas espeluznantes del sr. Aaron Funk no decepcionaron,
ofreció una sesión tecno de lo más duro, penetrante,
mentalmente devastador. Como sus discos, inspiró confusión
y desconcierto, temor y delirio. Poco bailable debido al carácter
metamórfico de su propuesta, poco escuchable a causa de la paranoia
constante de sus ritmos. En las primeras filas, gente enloquecida delante
la presencia demencial de Funk bajo las omniscientes luces rojas. Una
bala en la cabeza.

The Wrens - Foto: Ramón Tomás
THE
WRENS
Sin duda alguna, el concierto del festival. Los Wrens son una banda relativamente
desconocida por estas tierras - si bien tienen un par de discos fenomenales
(en especial el
Meadowlands del 2003), nadie esperaba que iban
a destruir a todos sus compañeros de cartel. La veterana banda
americana apareció sobre el escenario tranquilamente con
This
Boy is Exhausted - no tardaron en explotar (literalmente) en un
tour-de-force musical de visceralidad impactante. Actuando con un entusiasmo enloquecido
(especialmente el de Kevin Whelan y su bizarro bajo, saltando por ahí
como poseído) y una solidez musical envidiables, se ventilaron
gran parte del
Meadowlands (y alguna que otra canción
del
Secaucus) en un espiral melómano que dejo a todos
los presentes con la boca abierta. Los cuarentones dieron todo una lección
de "emotividad" que patea a cualquier intento joven al respecto.
Especialmente memorable fueron
Boys You Won't Remember, con el
batería Jerry MacDonnell invitando a gente del público al
escenario a ayudar con la percusión (mítica la imagen de
los participantes baqueteando el micrófono sostenido por Whelan),
la carga emocional de
Happy o
Everyone Choose Sides y el final, con Whelan cantando (gritando) a tres micrófonos a
la vez. Brutal.
[En resumen un muy buen festival. No se pudieron evitar problemas de sonido,
como sucede habitualmente, pero la organización se trabajó
los escenarios y los espacios. Como siempre, no faltaron los típicos
problemas de coincidencias y las quejas sobre los elevados precios de
las comidas/bebidas, principalmente. Quizás peque de poco exigente,
pero me ofrecieron buena música, realmente no deseo más.
Fueron un par de días muy entretenidos]