Año IV - Edición número 147
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REPORTAJE: PRIMAVERA CLUB 2006
En la variedad está el gusto
Estuvimos en la primera edición del hermano pequeño del Primavera Sound.
Xavier Gaillard
Art Brut en concierto
Art Brut - Foto: Ramón Tomás

ART BRUT
Una banda que repetía tras su paso por la edición primaveral del festival (un año atrás). Art Brut y su supuesto post-punk moderno (o directamente pseudo-punk), se mostraron bastante potentes (en ningún momento especialmente geniales) repasando sus éxitos (Emily Kane, My Little Brother, etcétera) con Eddie Argos comentando entre tema y tema. Argos es todo un showman, en efecto, y sin su hiperactividad y entusiasmo la banda no sería ni la mitad de intensa. El público conectó bien, por lo que no tuvieron demasiado difícil. Energía en formato de dance pop.

AUTECHRE
Programados el viernes pasadas las dos de la mañana, era de esperar que al menos la mitad de los asistentes se pasearan ebrios por el CCIB, y aún así el sentimiento general fue de relativa decepción: una sesión tecno a toda regla, muchos nos preguntamos dónde habían ido a parar aquellas melodías, aquella fragilidad minimalista tan propia de sus álbumes más celebrados. El dúo británico, casi invisibles detrás de sus torres de mezcla, ofrecieron un "concierto" de electrónica perfectamente bailable, tolerable, pero para nada genuino. Muy insistente en beats y breaks repetitivos, se dejaban adivinar algunas muestras de su talento pero nunca se entretenían en ellas.

BOBBY BARE JR.
El guitarrista y su banda viajaron desde Nashville a Barcelona únicamente por su actuación en el Primavera Club. Claramente emocionados en su primer concierto en tierras españolas, ofrecieron una entusiástica sesión de rock'n'roll, solos incluidos. El aspecto dejado de Bobby quizás decepcionara a algunos, pero pronto la música se encargó de eliminar esa sensación: el cuarteto ofreció diversas canciones de su último largo, The longest Meow, como la pegadiza Uh Wuh Oh, la creciente Mayonaise Brain y sus aullidos, o la rampante The Heart Bionic, así como material más antiguo (Flat Chested Girl From Maynardville, entre otras). Entre las canciones, el cabezudo líder hasta se marcó una aplaudida crítica al actual presidente de su país. Un buen show para iniciar el festival, repleto de aires country.

Bob Log III en concierto
Bob Log III - Foto: Ramón Tomás

BOB LOG III

La bizarrada más importante del festival. Bob Log, que nos ha brindado canciones tan... interesantes como Boob Scotch (?), campando a sus anchas por el escenario Estrella Damm. Todo un freak de la música popular, con una contundente y genuina manera de tocar rock'n'roll con la guitarra - aunque su aspecto más notable era la mutante escafandra-casco-teléfono que lucía. Su propuesta musical indescriptible, mezclando country sureño con psicodelia y pop galáctico, quizás demasiado delirante para mentes encerradas. Todo un espectáculo para muchos, un pelín demasiado para otros, el caso es que no dejó indiferente. Estilo no le falta.

THE BOY LEAST LIKELY TO
La banda inglesa sonó mucho menos edulcorada que en su álbum The Best Party Ever, una delicia twee-pop que muchos esperaban con impaciencia. Empezaron su concierto lanzando globos (que estuvieron botando por encima de las cabezas del público a lo largo del show) y con una energía que consiguieron mantener con entusiasmo (y para ser un grupo tan joven se defendieron bien sobre el escenario). Claramente, no ofrecen nada más que pop agradable, inocente, que nunca va mal para animar el panorama: el traslado de disco a directo los endureció un poco, no resultaron tan pomposos (aunque el componente dulce seguía allí). Visitaron los temas de su único disco (Paper Cuts y Be Gentle with Me - el que cerró el concierto - fueron de los más conseguidos), alguno que otro nuevo (Apple Wagon, con la presencia notable del raca-raca), así como versiones (Faith de George Michael, para sorpresa de muchos).

CAT POWER
Que empiece la discusión: ¿Chan Marshall se ha transformado para mal o para bien? ¿Ha encontrado su dirección final o se ha vuelto loca? La Chan que actuó en el Auditori con su banda Dirty Delta Blues (en su primer concierto en conjunto, con Jim White en la batería y Judah Bauer en la guitarra) no es la misma Chan encerrada a la que estábamos acostumbrados. Si bien se podía notar que había cambiado de registro en su último material (el álbum The Greastest), sorprendió a muchos al ofrecer un show más de rock/soul que no de pop/folk, al ni tan solo tocar su guitarra, al pasearse por encima del escenario haciendo cucamonas de starlet, comiéndose al público y riendo con sus compañeros de banda. Chan se exhibió, encantó a todos los presentes (y es que es toda una delicia a carne real), pero algunos se decepcionaron ante la extroversión de la cantante. Muchos quizás hubiésemos preferido verla en solitario, con su guitarra, cantando tímidamente. Un notable concierto, un poco desconcertante (menos pose y más música), pero apasionado: entre sus propias composiciones (bonitas Lived in Bars o Could We), Marshall se marcó versiones (Satisfaction de los Stones, I've been loving you too long de Redding).

EVURIPIS AND HIS TRAGEDIES
Aargumentablemente el grupo más desconocido del festival (ni tan solo han sacado un disco), ofrecieron una simpática sesión de pop ornamental, reminiscente de Sufjan Stevens o Jens Lekman (salvando las distancias). El cantante y pianista, Evripidis, se mostró relativamente nervioso, introduciendo las diversas canciones con un hilo de voz y quejándose tímidamente de la pantalla. Su banda, formada por diversas voces (femeninas), batería, bajo, violín, se mostraron bastante homogéneos, pero también se notó la juventud del proyecto: si bien se ha de destacar el dominio del piano del griego, su voz aun no está del todo configurada, aparte de que el sonido era mejorable (aunque sea un problema más técnico). Destacaron los temas más animados, en especial el festivo It's June Again, pero también hubo espacio para canciones más sombrías (la misteriosa Transylvannia).

GRUPO SALVAJE

La banda madrileña lleva ya un buen tiempo en el negocio, su madurez artística quedó plasmada en el directo. Sobriamente trajeados, con aspecto reservado y elegante, de negro, hicieron honor a su nombre en un concierto de rock de aires muy western (que no country... Sino más bien fronterizos). Calidad no les faltó, aunque se hicieron un tanto soporíferos en algunos momentos (las canciones se alargaban demasiado) - pero el tono general fue en crescendo, ligeros tonos post-roqueros dejándose asomar en medio del barullo guitarrero. Especialmente espectacular el tema Ni Dios Ni Amo.

JACKIE-O MOTHERFUCKER

Sin duda alguna el concierto más divisivo del festival. Los JOMF eran una de las apuestas más arriesgadas de esta edición, la opción experimental de turno, y como sus discos, sembraron confusión entre el público. Presentaron una sola pieza de unos cuarenta minutos de duración, de carácter cambiante, progresivo, con momentos muy tranquilos y otros más ruidosos, pero en ningún punto accesibles o "entretenidos". Muchos de los asistentes cabecearon en diversas de las etapas, otros se fueron directamente. Técnicamente, no obstante, se lo trabajaron bastante, aunque intentaron transmitir un sentimiento de locura demasiado excesivo (la cantante corriendo por el escenario con una manta encima, subiéndose encima de la silla con tal manta tapándola, uno de los guitarristas convulsionándose bizarramente, etcétera) que inspiraron más pathos que belleza. Todo un espectáculo para los aficionados a este tipo de música, pero un aburrimiento para los no iniciados.

Laura Veirs en concierto
Laura Veirs - Foto: Elchicodelaleche
LAURA VEIRS
La guitarrista vino acompañada de batería (bastante desganado, por cierto), elemento que amenizó más el concierto, en el sentido de que no se convirtió en una tediosa sesión folky (aunque estuvo ella sola sobre el escenario en diversas de sus canciones). La Srta.Veirs demostró su valía como cantautora eléctrica, hablando bastante con el público e interpretando temas de todos sus cinco álbumes. Fue un show bastante sorprendente, muy directo, emocional - no sin sus momentos bajos, y quizás un poco alargado. Curiosamente, no tocó la que es probablemente su canción más celebrada, Galaxies. Otro gesto atípico fue montar una paradita de discos al acabar el concierto, en uno de los lados del mismo escenario.

SPARKLEHORSE
El señor Mark Linkous, líder de Sparklehorse, se lleva el premio al artista más soso del festival; apenas se dirigió al público y la banda mantuvo una extraña actitud distante. Quizás no tenían un buen día, pero musicalmente demostraron, y cómo, su valía - empezando con la bella Golden Day, un inicio cautivante donde los haya, combinaron temas de sus cuatro discos. La intensa fragilidad de clásicos como Painbirds o It's a Wonderful Life junto a la visceralidad roquera de Someday I Will Treat You Good o Don't Take My Sunshine Away; hubo momentos para todo, subidas y bajadas, si bien predominó más la pausa que la prisa. Uno de los conciertos más atmosféricos y memorables del Primavera Club.

TEENAGE FANCLUB

Uno de los conciertos más esperados, y cómo no... ¡TFC tocando el Bandwagonesque íntegro, en directo, en todo su esplendor (algo que sólo han hecho en otras dos ocasiones)! Conociendo la importancia y posición de ese álbum en los círculos indie, no sorprende la exaltación general entre los asistentes (porque por otro lado, no son una banda difícil de ver). Bien, los señores Blake, Love y McGinley se quedaron a gusto: impecable concierto, desde los acordes iniciales de The Concept (el personal enloquecido) al catártico final de la increíble pieza Is This Music? (el personal emocionado), trasladaron el álbum sin problema. No sólo eso: por si fuera poco, también se marcaron God Only Knows y Everything Flows. Sus clásicos (Starsign, Alcoholiday, etcétera) nunca sonaron mejor, el show no decayó en ningún momento. Unos TFC muy entregados (tan agradables como siempre), un público muy volcado... Un concierto para recordar.

The Ladybug Transistor en concierto
Tha Ladybug Transistor - Foto: Elchicodelaleche

THE LADYBUG TRANSISTOR
Chamber pop del más auténtico estilo. Gary Olson no vino acompañado de coros, para decepción de muchos, pero se trajo a una banda muy rentable, incluyendo a Amy Linton (de The Aislers Set) en el bajo y unos guitarrista y teclista más que entusiasmados. Olsen tiene mucha clase, hasta carisma, alternando entre la trompeta y la guitarra, pero pecó de repetitivo. El concierto se mantuvo muy igual, no hubo demasiado cambio ni evolución, en cierto modo les faltó algo para llegar a ser memorables. Eso sí, un deleite para los aficionados al pop tranquilo, delicado. Realmente es difícil superar piezas como Here Comes the Rain a nivel melódico.

THEY MIGHT BE GIANTS
Todo un espectáculo, uno de los conciertos más entretenidos y alegres. Se notaron los años de experiencia de la veterana banda americana, que ya se había pasado por el festival (edición primaveral) recientemente. Básicamente nos hicieron sentir a todos como unos enanos, a nivel de disfrute: sonaron los temas más míticos de los dos Johns, unas impecables Birdhouse in Your Soul, Ana Ng, Istanbul, Particle Man... Imposible no sonreír, difícil resistirse a bailar. Dedicaron la muy festiva Drink! a Estrella Damm (invitando a la gente a cantar con ellos y a alzar sus bebidas, cómo no) y nos contaron los avatares del simpático Dr. Worm, despertando al crío que llevamos dentro. Todo con una dinámica envidiable y una genuina sensación de buen rollo.

THE NEW PORNOGRAPHERS
Aunque no se trajeron a los iconos indie Dan Bejar y Neko Case, la banda de AC Newman causó sensación entre el público. Kathryn Calder, como sustituta de Neko en voz, no decepcionó. Un show ecléctico, movido, ruidoso. Demostraron en directo su dominio incansable de las melodías (aunque el sonido estaba demasiado fuerte): All For Swinging You Around, The Bleeding Heart Show, The Laws Have Changed, "Sing Me Spanish Techno... Una retahíla de descargas pop extraídas de todos sus álbumes (algunas un poco demasiado alargadas). Newman hasta se permitió elogiar a Teenage Fanclub (que les seguían en el escenario), comentando que el suyo fue el primer concierto en el cual ensordeció - y veo que ha aprendido de ellos en esta cuestión: guitarras casi-noise a toda máquina, energía a raudales (quizás demasiada), nada mejor para animarse.

The Pipettes en concierto
The Pipettes - Foto: Ramón Tomás

THE PIPETTES

La apuesta retrógrada de estas chicas tenía pinta de ser resultona en directo. El trío estuvo acompañado por el grupo The Casettes en el apartado instrumental. Con su surtido de coreografías y look sesentero, amenizaron al personal: realmente su principal objetivo era entretener, y lo cumplieron. Difícil es no moverse al ritmo de Your Kisses Are Wasted on Me o disfrutar de deliciosos temas como Dirty Mind o Pull Shapes. Nunca abandonaron la banalidad que desprende su música (que hasta se hizo un tanto reiterativa), pero frescura no les faltó.

THE TWILIGHT SINGERS

Una de las bandas más esperadas, frustraron a pocos de sus seguidores. El señor Greg Dulli apareció sobre el escenario del Auditori cubata en una mano, cigarrillo en otra, y arrancó con Esta Noche, provocando un éxtasis colectivo. A la tercera canción anunció que aquello era un concierto de rock'n'roll, y que todo el mundo se levantara. Ciertamente la elección de colocar a los Twilight en el Auditori era dudosa, y al principio el sonido fue bastante inadecuado por su enérgico y ruidoso show. Con gran parte del público en pie, Dulli llamó a Mark Lanegan para que tomara la palabra. Su participación, de sólo tres canciones (quizás la más lograda Live With Me), dejó a los presentes con sed de más, pero pronto el gigántico carisma de Dulli ya eclipsaba todas las mentes, temazos como Teenage Wristband sonando a todo trapo. Está claro que el directo de los Twilight es muy potente, visceral - a muchos nos costará olvidar la imagen del señor Dulli en sus rodillas exclamando, "I'm on my knees for you, Barcelona!"

VENETIAN SNARES

Esto es hardcore. Las pintas espeluznantes del sr. Aaron Funk no decepcionaron, ofreció una sesión tecno de lo más duro, penetrante, mentalmente devastador. Como sus discos, inspiró confusión y desconcierto, temor y delirio. Poco bailable debido al carácter metamórfico de su propuesta, poco escuchable a causa de la paranoia constante de sus ritmos. En las primeras filas, gente enloquecida delante la presencia demencial de Funk bajo las omniscientes luces rojas. Una bala en la cabeza.

The Wrens en concierto
The Wrens - Foto: Ramón Tomás

THE WRENS
Sin duda alguna, el concierto del festival. Los Wrens son una banda relativamente desconocida por estas tierras - si bien tienen un par de discos fenomenales (en especial el Meadowlands del 2003), nadie esperaba que iban a destruir a todos sus compañeros de cartel. La veterana banda americana apareció sobre el escenario tranquilamente con This Boy is Exhausted - no tardaron en explotar (literalmente) en un tour-de-force musical de visceralidad impactante. Actuando con un entusiasmo enloquecido (especialmente el de Kevin Whelan y su bizarro bajo, saltando por ahí como poseído) y una solidez musical envidiables, se ventilaron gran parte del Meadowlands (y alguna que otra canción del Secaucus) en un espiral melómano que dejo a todos los presentes con la boca abierta. Los cuarentones dieron todo una lección de "emotividad" que patea a cualquier intento joven al respecto. Especialmente memorable fueron Boys You Won't Remember, con el batería Jerry MacDonnell invitando a gente del público al escenario a ayudar con la percusión (mítica la imagen de los participantes baqueteando el micrófono sostenido por Whelan), la carga emocional de Happy o Everyone Choose Sides y el final, con Whelan cantando (gritando) a tres micrófonos a la vez. Brutal.

[En resumen un muy buen festival. No se pudieron evitar problemas de sonido, como sucede habitualmente, pero la organización se trabajó los escenarios y los espacios. Como siempre, no faltaron los típicos problemas de coincidencias y las quejas sobre los elevados precios de las comidas/bebidas, principalmente. Quizás peque de poco exigente, pero me ofrecieron buena música, realmente no deseo más. Fueron un par de días muy entretenidos]

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