Queyi es una de esas artistas de las que todo el mundo habla y que a
nadie deja indiferente. Nada como un
pez (Dro Atlantic), es su primer disco como solista.
Catorce canciones como catorce mundos: un haiku que quería ser
copla, una mujer que vivía muy bien, un señor arrogante,
un pollito sin cuna o un enigma japonés... Bienvenido al mundo
de Queyi.
Queyi: nada como un pez
Cuando
escucho tu disco la primera dificultad que afronta a mi racional y analítica
mente de crítico es la siguiente: ¿En qué apartado
clasifico la inclasificable música de Queyi? ¿Pop de autor,
poesía de la modernidad, copla electrónica...? ¿Me
puedes dar alguna pista?
Escribo una canción por impulso de una
idea muy concreta sobre la que quiero hablar, busco su forma con mucho
cuidado, palabras, timbres, armonías, melodías y tiempos.
Si es acústica o electrónica no me importa a priori; teniendo
en cuenta la época en la que vivo tiene todas las papeletas para
que sea una mezcla de ambas. Estos son el motor que me mueve y la manera
en que escribo… Tal vez sirvan de pista. Si me pides el nombre
para una estantería donde colocarme te daré este: "Música
de alguien para quien la poesía es como un hogar portátil"
Intento
buscar referencias sonoras en las que enmarcarte, y encuentro en tu obra
puntos de contacto (más de fondo que de forma, eso sí)
con el trabajo de Juana Molina, una actriz, cantante y artista argentina. ¿Has
oído hablar de ella?
Sí, me parece que lo que hace esta
muy bien. Creo que ella parte más de los sonidos, de las variaciones
de secuencias de sonidos similares; el origen de mis canciones son casi
siempre las palabras.
Hasta que hace un par de meses supe de tu existencia
vía maiespeis, nunca había oído hablar de tí ni
de tu música. ¿Qué me puedes contar de tu trayectoria
previa a la edición de este disco?
He hecho música toda
mi vida. Como profesional y de manera bastante outsider al mismo tiempo
desde hace siete años.
Este trabajo, Nada como un pez, es producto
de dos deseos mitad desconocidos mitad latentes: hacer conciertos y hacer
posible que quien quiera esta música mía pueda llevársela
a su casa; el hecho de que estos dos deseos sean nuevos para mi es la
causa de que no nos hayamos conocido antes.
¿Qué importancia
le das en tus composiciones a la poesía y a lo naif?
La poesía,
como he dicho, es para mi el origen de las canciones. En cuanto a lo
naif, es este un concepto que me resulta un tanto ambiguo: si te refieres
a la idea de búsqueda de la inocencia y de lo sencillo, a la manera
en la que los pintores y poetas orientales buscaban, a base de observación,
meditación y trabajo, el trazo o la palabra más sencilla
y a la vez más entera, encantada de aplicarlo a mi trabajo; si
te refieres al "autodidactismo"… Bueno, puedo considerarme
autodidacta en lo que tengo que desaprender; en lo demás, por
suerte o por desgracia he pasado por más de una escuela.
En fín,
creo que lo que hace aplicar el adjetivo "naif" a mi manera
de hacer son los colores, los timbres de juguetes y cachivaches y un
cierto humor del que tiño algunas canciones. Pero ese brillo suele
ser el contrapunto de letras que describen situaciones trágicas,
como en el caso de Superman o de Yo
era una mujer que vivía bien. La verdad es que yo no describiría
mi trabajo con la palabra "naif".
En tus canciones también
aparecen elementos teatrales. ¿De dónde proviene esa teatralidad?
Durante tres años formé parte de una compañía
de teatro junto a varios amigos muy talentosos, la verdad. Creamos dos
espectáculos maravillosos, uno de teatro de objetos y música
y otro de teatro de sombras y música. Aprendimos una barbaridad.
Se me quedó para siempre el gusto por el teatro y por los cachivaches.
¿Cómo
te sientes más cómoda, cantándole al amor o al desamor?
Al amor desde luego, es mucho mejor para mi salud. Al desamor cuando
no queda más remedio y maldita la gracia que me hace, por preciosas
que sean las canciones.
Tras la escucha íntegra de Nada como un
pez termino con la sensación de haber estado de viaje por un universo
personalísimo y cerrado, habitado por tus canciones, con sus historias
y personajes. ¿Qué sensación quieres que se le quede
a la gente después de escuchar tu disco?
La sensación de
reconocerse, la sensación de poder entrar por la puerta de la
poesía a universos poderosos y revolucionarios.
¿Cómo
encaras la traslación al directo de tus canciones. ¿Las
interpretas o te limitas simplemente a cantarlas?
Cada concierto es un
mundo, con intensidades y matices únicos y particulares de ese
momento creado entre sinergias de todos los que estamos ahí. Intento
estar muy atenta a lo que está sucediendo y eso me lleva a veces
a improvisar, a cambiar el orden de las canciones, a tocar algo que no
estaba previsto… Es algo que a veces crea un cierto caos, a veces
una cierta magia y a veces momentos alucinantes. Es una mezcla de vértigo
y ganas de saltar.
¿Tienes una banda estable para el directo? ¿Qué formación
utilizas habitualmente en tus conciertos?
Me gusta la sensación
de afrontar los conciertos de diferentes formas. Me siento muy arropada
cuando me acompañan mis compañeros Saqués (percusión)
y Mats (bajo y contrabajo), o cuando Joanna Rubio o Lourdes (Russian
Red) se han venido a algún concierto con sus preciosas voces.
Me gustaría saber qué se siente sin tener que tocar nada,
concentrándome sólo en la voz...
Aclárame el enigma: ¿se
dice Musi-musi o Moshi-moshi?
Ja ja! me temo que musi musi se ha convertido
en un enigma también para mi: ahora mismo no tengo respuesta,
pero hay por ahí un video de dibujos que te lo puede aclarar.
Y bueno, para terminar tienes barra libre, puedes
decir lo que quieras...
Que me voy de viaje a mi próximo disco, que ya sé su nombre,
que ya le he visto la cara a la canción que le da título
y que, aunque tardará todavía bastante, tengo un deseo
grande de que esta oleada de extroversión no se me pase y poder
daros muchas alegrías. Y: me he divertido respondiendo estas preguntas
y te lo agradezco.