Desde Madrid –con un pequeño desvío en Inglaterra- Murmur aspiran a hacerse un hueco entre los grupos con voz propia del pop independiente español. Y después de lo que ya han hecho, parece tarea fácil. Lo que han hecho, aclaremos, es My Glass Isn’t Half-Full, It Isn’t Half-Empty, It’s Broken, su segundo disco, de kilométrico título, en el que las promesas que cumplía Seasize (2005) se hacen mayores.
Sí, las canciones de Murmur están en inglés, pero nada de meterles en el saco de grupos de aquí que cantan letras compuestas a golpe de diccionario o con un nivel de escuela secundaria: El inglés es la lengua materna de Williams y eso se nota, tanto en el acento y en la sonoridad de las palabras que escribe, como en las imágenes que evoca con ellas. Entre sus estudios caseros y los Heatroom Studios de Madrid (con Karim Burkhalter como productor) Robert Williams (voz) , Gonzalo Redín (bajo), Sol Pindado (teclados), Juan Sebastián (guitarras y programaciones) y el recién incorporado Paco Ramírez (batería) han grabado un disco que les sitúa en un peldaño único del pop español: ni más arriba ni más abajo que nadie, simplemente en uno que sólo podrían ocupar ellos. (Darío Manrique)
Murmur: ¿existe el pop progresivo?
Para comenzar, me gustaría que me contaseis algo sobre vosotros mismos, los orígenes del grupo, si veníais de otros grupos antes de Murmur, etcétera.
- Murmur fue un proyecto que comenzamos Juan Sebastian y yo (Sol) hace ya seis años. A los pocos meses ya contábamos con la colaboración de Gonzalo como bajista, con el que Juan Sebastian había tocado en su anterior grupo, Monotone.
Nos entendimos enseguida porque los tres tenemos una idea bastante clara de la música que nos gusta hacer y trabajar juntos resulta muy sencillo. La búsqueda de cantante fue un camino tortuoso (risas) hasta que, gracias a un anuncio en el In Madrid, apareció Robert y no tuvimos ninguna duda (¡cantaba como el cantante de Spain!).
A partir de ahí, y musicalmente hablando, todo fue muy rápido, grabamos una primera maqueta y empezamos a tocar en directo. Paco, el batería, se unió hace un par de años, después de otra búsqueda tortuosa de baterías (más risas).
¿Qué es lo que ha cambiado desde que editasteis Seasize en 2005? ¿Cuál es la evolución que habéis tenido como grupo y cómo se ha reflejado ésta en vuestro sonido?
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En Seasize la mayoría de los temas tenían bases programadas, el grupo trabajaba más dentro del estudio que en el local de ensayo y la forma de componer era algo distinta. La incorporación de un batería supuso un cambio en la manera de trabajar, empezamos a componer más a partir de improvisaciones en el local de ensayo aunque no dejamos de lado nuestro lado “electrónico”.
¿Cuáles son las expectativas que os habéis marcado con este disco? ¿Qué esperáis de él?
- Seasize nos sirvió de carta de presentación y tuvo cierta repercusión en algunos medios. Con el segundo disco queremos dar un pasito más, dejar de ser un grupo anónimo, con su pequeño espacio dentro de la música independiente... Somos conscientes de que el mercado está totalmente saturado y es difícil hacerse hueco, pero también nos gustaría pensar que, al final, si tienes una propuesta musical de cierta calidad puedes encontrar tu sitio y tu público.
¿Por qué tomasteis la decisión de autoeditar el disco? ¿Qué ventajas le encontráis? ¿Estáis contentos con los resultados?
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Nadie cree más en lo que hacemos que nosotros mismos, ¿así que por qué no?. Además, teníamos la sensación de que Junk, nuestra antigua compañía, había perdido la ilusión inicial que puso con Seasize y no queríamos quedarnos estancados con este segundo disco; para eso, lo mejor es tener absoluto control sobre tu disco.
La autoedición nos está suponiendo un trabajo mucho más duro de lo que pensábamos, pero creemos que merece la pena el esfuerzo, aunque es pronto para hablar de resultados.
"Melancolía” es un concepto que aparece con frecuencia en vuestra hoja promocional, un concepto que antiguamente definía a lo que hoy se conoce como depresión. En su libro Contra la felicidad. En defensa de la melancolía (Taurus), Eric G.Wilson propugna la relevancia de la melancolía como motor de la creatividad y afirma cosas como éstas: "fue el cavernícola melancólico y retraído que se quedaba atrás y meditaba, mientras sus felices y musculosos compañeros cazaban la cena, quien hizo avanzar la cultura". ¿Qué os parece esta reflexión, la compartís?
- La definición de este individuo es bastante simplista, la verdad, y parece propia del intelectual de turno. Está claro que no jugaba al fútbol y se quedaba solo en los recreos…
Más en serio, no cabe duda de que la melancolía es un gran motor.
Robert: No sé yo si le habrían dejado comer al cavernícola retraído y así sus meditaciones habrían servido para bien poco; por eso, a veces, lo que nos sobra de la merienda lo damos al Gonzalo para que sus pensamientos puedan sobrevivir y sobrevolar nuestra música
Sebas: Me gusta esta definición, melancolía: "Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada".
¿Os sentís cómodos dentro de esa etiqueta de “pop melancólico” con la que con frecuencia se os asocia?
- Gonzalo: Es adecuada, pero estamos un poco hartos y representa sólo el 50% de lo que es Murmur, pop agridulce sería mejor.
Sebas: Estoy con Gonzalo me gusta más pop agridulce.
Robert: No mucho, la verdad, pero mas por lo del Pop que por su adjetivo acompañante.
Sol: últimamente creo que hacemos “pop progresivo”, si es que eso existe.
Moving on es de las canciones que más me llama la atención del disco. Yo Interpreto su letra como una declaración de intenciones, un canto optimista en busca de un futuro que seguro que será mejor. ¿Estoy en lo cierto?
- Moving on habla de un momento de claridad al final de una relación larga en la cual uno ha vivido el papel del culpable, un papel injusto e impuesto por la otra mitad, un momento en el cual se toma dos pasos pa’lante, no sólo dejando la relación, sino dejando atrás cualquier remordimiento.
El disco lo cerráis de forma sosegada con Gotitas, una canción acústica que además es la única con su título en castellano. ¿De dónde sale esta canción? ¿Por qué la elegisteis para cerrar el disco?
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Es una canción muy antigua, de las primeras que compusimos. Tiene una armonía y melodías con un toque un poco jazz, algo que no habíamos hecho antes.
Casi todas nuestras canciones tienen un título en castellano hasta que Robert pone las letras. El nombre se lo damos de manera tan absurda como provisional, aunque en este caso es muy descriptivo, por el gotear de la melodía del teclado… Nos parecía ideal para cerrar el disco, un tema lento que te deja con buen sabor de boca.
¿Cómo os planteáis el directo? ¿Qué nos podemos encontrar en un concierto de Murmur? ¿Os gusta tocar versiones?
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En directo somos mucho más enérgicos de lo que pueda indicar el disco. Solemos tocar repertorio de los dos discos y aprovechamos para poner a prueba alguna canción nueva en la que estemos trabajando en ese momento, así vemos qué tal funciona en directo.
Y sí, hacemos una versión de Enola Gay, de OMD, que no tiene nada que ver con nosotros, pero que gusta mucho al público y nos divierte muchísimo tocar. En nuestro primer concierto llegamos a tocar una versión de REM y otra de Coldplay, pero eso fue hace mucho tiempo…
¿Cuáles son vuestros planes de futuro? ¿Estáis ya pensando en un tercer disco?
- De momento, lo que más nos apetece es tocar en directo, salir de Madrid y promocionar el disco. Para pensar en un tercer disco es un poco pronto, aunque musicalmente no tenemos ningún problema, somos bastante prolíficos.