A bailar con Standard - Foto: Ramón Tomás
Quién: Standard
Dónde: [2] (Barcelona)
Cuándo: 3 de diciembre de 2006
Standard
actuó en la sala Apolo [2] ante un publico reducido y heterogéneo.
La formación nacida en Getxo en el 2002 animó la última
noche de la semana al ritmo de dos baterías, un bajo, dos guitarras,
bases, el órgano Hammond y una tremenda ilusión por su debut.
El grupo subió al escenario feliz y radiante, de impecable camisa
blanca con corbata negra.
Aunque minoritario, encontramos un público totalmente entregado
a los músicos, sus bailes y juegos escénicos.
La música de Standard se podría definir cómo un neorock alternativo con gancho y mezclas interesantes, con temas pegadizos y atrevidos
unidos a trazos melódicos en ocasiones electrónicos o incluso
muy instrumentales.
Los elementos de percusión otorgan a su música un punto
distintivo, jugar con dos baterías y quizás excesiva percusión
parece arriesgado más da un buen resultado.
El concierto transcurrió rápido, apuesto que más
para los músicos, entre un ambiente agradable y casi familiar.
La puesta en escena de Standard fue intensa, radiante y vibrante y el
público enloqueció, lo que creó una curiosa onda
en todo el local.
Cuando hablan de su música, los propios Standard afirman buscar
el ritmo puro del rock para someter al público a un baile sin descanso,
y lo cierto es que no cesaron ni el ritmo ni las ganas de continuar balanceándose
al son de temas como On the floor.
El grupo no dio tiempo para el aburrimiento o la repetición: melodías
acompasadas por confeti, megáfono, subida del público al
escenario, la bajada de Deu a los infiernos del público, duelo
de baterías con un espontáneo muy virtuoso y un continuo
quehacer arriba y abajo con cambio de instrumentos y guiños entre
ellos mismos.
Ni un segundo muerto, ni una mirada desviada, durante la media hora aproximada
de concierto los chicos nos presentaron el trabajo que andan haciendo
desde que recibieron el título de ganadores en el Proyecto Demo
2005, sin ningún desperdicio.
Standard se mostró llano y al alcance del público, mostrando
incluso su emoción al fotografiar ellos mismos ese momento. El
buen ambiente que crean da mucho juego y nos hicieron presenciar un muy
buen directo, con sonrisas por doquier y ganas de seguir creando música.
Los chicos se merecen un visto bueno para seguir tocando, creando y dando
ritmo a más salas de conciertos, más noches y más
esqueletos.