Ante
uno de los mayores llenos del año, sólo superado quizás en la visita de
su amigo y «rival», Xoel
Deluxe el pasado mes de octubre, el Nuevo Garaje recibió al grupo que fue abanderado
de la llamada «revolución de los colores».
Y es que
Sidonie fueron en los últimos años responsables
junto con otras bandas como Carrots, Bondage o Deluxe, de llevar a la
psicodelia pop a un lugar preferente nunca antes ocupado (salvo honrosas
excepciones como la de
Ross) en
el panorama «indi» nacional.
Y en el Nuevo Garaje estuvimos los obreros especializados de festivalesdepop
para contarte su concierto. Con una renovada formación gracias a la incorporación
de Baldo (Unfinished Simpathy) a los teclados y Jaume a las percusiones,
la banda formada por Axel Pi (batería) Jesús Senra (Bajo y voz)
y Marc Ros (Guitarra y voz) desgranó sobre el escenario garajero los nuevos
temas de su recientemente publicado último disco (
Fascinado, Sony-BMG).
Desde su ya lejana primera visita a Murcia en De Nai Clú, o su mítica
actuación en el Lemon Pop 2001 en la sala Gamma junto con sus compañeros
de aventuras Art School, (entonces pudimos saborear la efervescente actitud
de una banda que ofrecía en sus actuaciones una suerte
de
performance-
strip-
playback de lo más divertida y
original en un escena plagada por entonces de
tontipopsters y
de
jotas haciendo la estatua en el centro del escenario), la banda barcelonesa
ha experimentado una madurez más que evidente en cuanto a calidad en su
sonido y en la ejecución sobre el escenario.
La psicodelia pura de las hipnóticas líneas de bajo trazadas por Jesús,
la solvencia a la guitarra rítmica y a la voz de Marc Ros, y una enriquecida
sección rítmica con la presencia de los miembros ocasionales incorporados
a la gira, dan al sonido de Sidonie ese toque serio y profesional del que
quizás antes carecían. Desde el inicio con
Bohéme, las
canciones que se pudieron escuchar en el concierto demostraron una vez
más el «efecto Cervantes» en la música independiente: nada tan
simple para que determinados grupos «indis» den el salto al
mainstream,
como el cantar unas letras decentes en castellano.
En Sidonie la ecuación ha funcionado a la perfección, y cuando
retrocedían hacia sus dos primeros discos el público reaccionaba con mayor
o menor efusión según que temas (
Bla, bla, bla,
Sidonie goes to moog o
Feeling down fueron los
hits mejor recibidos), pero el coro era unánime
cuando hicieron frente a nuevos éxitos como
Joe,
Dos murciélagos,
Jardín Polar (en versión acústica), o la celebrada
Fascinado. El elemento
performer del trío reapareció en varios momentos del concierto con desigual
fortuna, los jueguecitos de fuego de campamento en
Sidonie Goes to Varanasi nos impidieron disfrutar con tranquilidad del «
Sitar Star» Jesús Senra,
quien se prodigó poco en el uso del instrumento que fue marca de la
casa en los primeros trabajos del grupo, mientras que la pretendida intimidad
de
Standing Together (con el grupo sentado al fondo de la sala), tampoco
fue comprendida por el público murciano.
Fue en los bises cuando nos encontramos
con los Sidonie de toda la vida, con su espectáculo carnavalero de máscaras,
disfraces, samba, torsos desnudos, fiesta entre el público... Y
con una
On the Sofa jaleada por los fans completaron unos exiguos noventa minutos de
concierto que supieron a poco (sobre todo después de haberse dejado 16
euros en la puerta).